Promoviendo la ciudadanía digital de las niñas en Piura

Eliany Vargas Jáuregui es docente de comunicación en secundaria. En el 2020, empezó a enseñar en la escuela Nuestra Señora de Fátima de Piura. Este colegio acoge a alrededor de 2000 estudiantes de secundaria y cuenta con más de 80 profesores de distintas áreas.

La escuela Nuestra Señora de Fátima de Piura

Eliany Vargas Jáuregui es docente de comunicación en secundaria. En el 2020, empezó a enseñar en la escuela Nuestra Señora de Fátima de Piura. Este colegio acoge a alrededor de 2000 estudiantes de secundaria y cuenta con más de 80 profesores de distintas áreas. 

La escuela se ubica en una zona urbana de Piura, pero las estudiantes provienen de lugares muy lejanos. Con la educación remota, la diversidad fue aún mayor, pues se matricularon alumnas que se encontraban fuera de la zona de influencia inmediata de la escuela. Algunas niñas provienen de la región amazónica; otras, de caseríos o provincias alejados de Piura capital. Mientras algunas alumnas habitan zonas urbano marginales consideradas de extrema pobreza, otras sí cuentan con recursos. 

Aprendizaje a distancia en vínculo con las familias

Durante el 2020, la profesora Eliany fue tutora de los grados 1ro y 3ro de secundaria. Su salón más numeroso llegó a tener 43 estudiantes. La transición a la virtualidad no fue fácil. La única alternativa accesible para todas las estudiantes y docentes, por limitaciones de equipos y conectividad, fue hacer las clases mediante textos y audios de Whatsapp.

Cuando el ministerio lanzó la estrategia Aprendo en Casa (AeC), la diferencia en los contenidos en las plataformas de radio, TV y web dificultaba el trabajo de la profesora Eliany. Nos cuenta que 

“al principio, para mí fue muy chocante porque los tres medios hacían clases diferentes (…). Para mí era un poco más entendible hacer la clase de la web. Yo tomaba lo que AeC web hacía, lo adaptaba y les compartía a mis estudiantes a través de Whatsapp. Era más complicado porque era hacer clase por Whatsapp. No hacer retroalimentación, sino hacer clase en Whatsapp. Hasta que AeC ya unificó todo y tanto web como televisión fueron [los] mismos [temas], entonces, ya las chicas veían la clase a través de la televisión y en el Whatsapp, retroalimentaba”.

La profesora, al ser su primer año, no conocía a padres ni madres de familia. Se esforzó en entablar las relaciones por llamadas telefónicas o mensajes de WhastApp; en su rol de tutora se comunicaba con las familias cada vez que los estudiantes faltaban a las sesiones virtuales. 

Las principales dificultades que encontró la profesora fueron “padres y madres que no contestaban cuando hacía seguimiento o que no les interesaba la educación de sus hijas”. Además, nos contó anécdotas donde algunas niñas “bloqueaban” el número de la profesora del celular de su mamá para que la profesora no pudiera reportar las inasistencias; sólo se enteraba cuando la mamá la llamaba. Por otro lado, también encontró madres y padres muy preocupados por dar soporte a sus niñas y que se comunicaban directamente con la profesora para aprender a apoyar a sus hijas.

Construyendo ciudadanía digital desde el entorno de Nudo

Nudo es un aplicativo donde se publican podcasts, blogs y también comentarios. Esta iniciativa surgió para motivar a las estudiantes a compartir sus producciones, orales y escritas, con un público más amplio. Como cuenta la profesora Eliany, “lo importante era compartir lo que ellas estaban aprendiendo y eso les gustaba. Y eso les motivaba. Sabían que todo el esfuerzo que hacían de seguir las [instrucciones era para] que alguien más las escuchara. Entonces, eso las motivaba”. Aunque la idea original fue de Eliany, el equipo de Nudo lo conforman otras dos profesoras de comunicación y un programador.

La producción de los podcasts y blogs requieren que las estudiantes sigan procesos didácticos de planificación, textualización y revisión para elaborar contenidos publicables. La dinámica consistía en una constante revisión y devolución entre la profesora y las estudiantes. Ellas mejoraban sus textos a partir de las observaciones de la docente para poder finalmente publicarlos. Así, las estudiantes también aprendieron nuevas competencias informáticas, como el uso de programas de diseño o de edición de audio para la difusión y elaboración de los podcasts. Además, los temas abordados en los productos giraban en torno a las problemáticas e intereses de las estudiantes. 

La profesora señala la necesidad de capacitar en el uso de estos recursos a las estudiantes consideradas como “ciudadanas digitales”. Existe la idea equivocada de que ahora los estudiantes saben intuitivamente cómo usar las herramientas que el internet les ofrece. Nada más alejado de la realidad. Eliany explica que “[hay que] ayudar a que las chicas aprendan algunas herramientas digitales, a manejar algunos aplicativos, porque pareciera que lo saben. Se supone que son chicas, estudiantes en general, modernas, que siempre están en internet, pero no lo saben”.

Nudo tuvo una gran acogida no solo en la comunidad educativa, sino en la sociedad piurana en general. La iniciativa fue compartida mediante las redes sociales y captó la atención de la DRE y la UGEL. Ambas instituciones colaboraron en la promoción del aplicativo para que otros docentes envíen las producciones de sus propios estudiantes. 

La profesora Eliany fue entrevistada junto al Ministro de Educación para hacer conocida la iniciativa. A pesar de la promoción, Nudo es sostenido económicamente por el trabajo voluntario de los docentes y el programador, y por el pago que realiza la profesora Eliany por el servidor del aplicativo. Esto no desalienta a la docente, para quien el objetivo principal es difundir y motivar el trabajo de sus estudiantes.

El impacto de Nudo se aprecia en el cambio en la relación de las estudiantes entre ellas mismas, con la profesora y también entre las familias con la profesora: “era más fluida la comunicación, había más confianza”. Y el impacto más importante del proyecto fue la relación de las estudiantes con sus aprendizajes: ellas estaban más motivadas; seguían los procesos didácticos; querían “hacerlo todo perfecto” para publicar sus episodios. La profesora está muy contenta por los logros alcanzados por sus alumnas, pero también sabe que hay algunas que se quedaron atrás. Aspira a que este año muchas más aprendan.


Los retos de la ciudadanía digital

La ciudadanía digital en la escuela significa formar a los estudiantes para pensar críticamente, estar seguros y actuar responsablemente en el entorno digital. Así, no se trata solo de enseñar a usar herramientas digitales sino que pasa por formarlos para ser inclusivos; informarse activamente; balancear su tiempo; comprometerse con promover el bienestar; y estar alertas en el entorno digital. Para ello, se necesita proporcionar un entorno digital seguro para los estudiantes y que estos interactúen con respeto y empatía en ese entorno. La experiencia es buen ejemplo de cómo fomentarla en desde la escuela; sin embargo, también se han presentado retos.

La profesora Eliany narra que ha visto casos de faltas de respeto de las estudiantes entre ellas y hacia los profesores, por ejemplo, publicando memes con sus fotos. También, durante las clases, las estudiantes discutían mediante audios porque copiaban sus respuestas entre ellas. Estos conflictos han obligado a la profesora a “no quitar la mirada de la computadora en esa hora que estaba yo en clase porque me iba a tomar agua o al baño un minuto y ya se podían [las estudiantes] estar peleando dentro del grupo de WhatsApp (por mensajes o audios)”.

En general, en los colegios, especialmente en secundaria, se han reportado situaciones de conflictos e incluso de riesgo para los estudiantes. Por ejemplo, a veces los estudiantes comparten el enlace de los grupos de WhatsApp o sesiones de Zoom y personas ajenas a la clase se infiltran y envían contenido inapropiado.

Le preguntamos a la profesora Eliany cómo recomendaba lidiar con estos casos y nos indicó que se debe prestar atención siempre a que todos los miembros del grupo sean sus estudiantes; se debe cerrar inmediatamente el grupo si se detecta algo extraño y es muy importante dialogar sobre los riesgos del entorno digital con las estudiantes, a la vez que enseñarles estrategias para enfrentar situaciones de riesgo. Así también cuando una estudiante informa sobre una situación extraña, la profesora inmediatamente investiga y toma acción: llama a los padres o madres; comunica a la respectiva coordinadora de tutoría y se reporta a dirección.

La gestión de la escuela es clave para que los docentes puedan apoyar a los estudiantes en su convivencia en el entorno digital. En el caso de Nuestra Señora de Fátima de Piura, hay protocolos de apoyo a estudiantes liderados por la coordinadora de tutoría y realizados por las y los tutores, que son más cercanos a las familias. Asimismo, el colegio brinda capacitaciones a los docentes para abordar diferentes temas con las estudiantes como prevención de drogas, empoderamiento de la mujer, plan de vida, etc.

La profesora también destaca el rol de los acompañantes docentes del Ministerio de Educación. Estos comparten estrategias para fortalecer las acciones de los docentes y los monitorea. Indica que a ella, como profesora nueva en un colegio público, le sirvió muchísimo para entender las nuevas dinámicas. Asimismo, la profesora fortaleció el uso de herramientas digitales como WhastApp mediante cursos virtuales en Perú Educa y webinars. La profesora indica que mientras un docente quiera aprender, las herramientas están disponibles.

Imaginando al futuro

En el año 2021, la profesora Eliany y sus colegas de comunicación tienen el objetivo de fortalecer a las estudiantes como mujeres con oportunidades. Para ello, ya están trabajando proyectos significativos que les brinden herramientas a las estudiantes para desarrollar su plan de vida. “(Algunas estudiantes) no tienen una visión del mundo, piensan que su mundo es lo que ven y ya está… yo siempre he intentado con mis estudiantes que vean que hay más mundo y que ellas lo pueden alcanzar

Así, para lograr trabajar este tema desde Nudo, Eliany planea extender la iniciativa para convocar un voluntariado de estudiantes de últimos ciclos de educación para colaborar con la revisión de textos. Asimismo, espera convocar a otros docentes para que se involucren en el proceso y vinculen a sus estudiantes en este trabajo. 

Sobre AeC, la profesora Eliany comenta que se podría mejorar para el presente año escolar en tres aspectos. 

  • Primero, que el programa sea más pausado y desarrolle los temas que presenta. 
  • Segundo, que sea menos limeño e incluya perspectivas, formas de hablar y situaciones más relevantes para otras regiones. 
  • Y, tercero, la profesora indica que la publicación de los temas y recursos a trabajar en AeC por parte del Minedu debe ser oportuna y por unidades de modo que los profesores puedan programar. 


La profesora Eliany dice “si a nosotros nos exigen hacer programaciones anuales, ¿por qué ellos no tienen la capacidad de hacer lo mismo con su estrategia?” Necesitamos respetar los procesos didácticos tanto en el aula virtual como desde el Ministerio de Educación, comenta Eliany.

Este año traerá el mismo reto del año pasado que es lograr aprender, nos cuenta la profesora Eliany, lo cual es difícil especialmente cuando las condiciones socioeconómicas no apoyan. Y a eso se le adiciona que, en segundo año de pandemia y a distancia, los profesores y los estudiantes están cansados, así que será un reto mantenerse motivados y fuertes.

Por último, la docente resalta que es importante desarrollar mayores competencias tecnológicas en las estudiantes para que puedan trabajar de manera cada vez más autónoma.

Conclusiones

  • Contra la creencia popular, los y las estudiantes sí requieren acompañamiento y orientación para poder desarrollar competencias digitales que les permitan ejercer plenamente su ciudadanía digital.
  • Proyectos como Nudo contribuyen a la construcción de ciudadanía digital porque promueven que las estudiantes creen contenido y se apropien del entorno digital críticamente para hablar de temas que las impactan.
  • Los y las estudiantes encuentran motivante que se conozcan y publiquen sus proyectos y logros. Esto nos invita a pensar las actividades educativas de una manera más articulada con otros espacios fuera del entorno escolar, de manera que se evidencien las contribuciones que hacen los estudiantes a su comunidad.
  • La ciudadanía digital implica también construir un entorno digital seguro para los estudiantes, y enseñarles a vincularse con respeto y empatía. Las escuelas deben establecer protocolos para atender conflictos, capacitar a los docentes en cómo lograrlo y brindarles herramientas efectivas para reportarlos.
  • Las autoridades educativas deben priorizar recursos para hacer sostenibles y escalables iniciativas exitosas como Nudo, no solo mediante la difusión.