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Myriam Pajuelo manifestó que su vocación por la astrofísica no fue definida por el firmamento limeño. "Estando en Lima es muy difícil maravillarse con el cielo", dijo. Y señaló que su interés por esta rama provino de sus estudios de física y las muchas herramientas que le da la carrera para "entender las cosas, el mundo".
El interés formal de Myriam Pajuelo por la astronomía nació hace 20 años, cuando le tocó preparar un curso de cosmología. Sus colegas, sin duda, fueron claves en su vida profesional: no solo la animaron a observar asteroides, sino que -por sus múltiples investigaciones científicas- la nominaron a la Unión Astronómica Internacional para bautizar al cuerpo celeste con su nombre.
Es una tradición entre los astrónomos bautizar los cuerpos celestes descubiertos en la galaxia. Les ponen nombres a cometas, estrellas, planetas, asteroides como si se tratara de hijos. Los pueden llamar como seres mitológicos, como una banda de rock o ponerles sus apellidos. Las posibilidades son infinitas, sin embargo, será la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) la que tendrá la última palabra y reconocerá estas denominaciones.
