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La muerte, tras El Niño de 1997, de cientos de lobos marinos que eran objeto de su estudio, hizo que Patricia Majluf volcara todo su esfuerzo en proteger el océano.
Esto incluye una enigmática cordillera bajo el agua que nadie ha podido fotografiar. La Dorsal de Nasca, ubicada a 100 km de la costa de Ica, va en lento camino a ser la perimiera área protegida exclusivamente marina del Perú.
Hace dos o tres años pensábamos cómo mejorar las metas del país en cuanto a protección del mar, porque el Perú tiene aún el compromiso internacional de proteger al menos 10% de su mar y no lo ha hecho. El 0,5% que protege hoy incluye mar y tierra, como en la Reserva de Paracas. Pensamos que la Dorsal era perfecta. Es una cadena de montañas que se extiende hasta Chile, con ecosistemas únicos. Se sabe muy poco y de ahí la importancia de que se declare reserva, para que se puede hacer más investigación allá
Ser testigo de una catástrofe ecológica hizo que Majluf, ganadora del premio Mujeres en Conservación, del Charlotte Wyman Trust, además del premio Lindbergh, se volcara a la protección del océano. Ocurrió luego del fenómeno de El Niño de 1997, cuando llevaba más de 15 años en el estudio del comportamiento de los lobos marinos. “Todos mis animales se murieron. En tres meses desapareció el 80% de lobos marinos. Fue una cosa terrible: caminabas por la playa y no se veía arena, solo animales muertos. Ahí es que cambié de rumbo a las áreas protegidas, porque había que proteger a los animales, su casa y comida”.
