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Desde sus inicios en la Escuela Naval, Flor Rojas se encontró en un entorno donde la presencia femenina era escasa. Aproximadamente el 10% de los cadetes que ingresaron con ella era mujeres. Ella destacó al ser la única de su promoción que optó por la carrera submarina. De hecho es la primera mujer que lo es en la Marina. Y tras algunos años, ahora se encuentra navegando.
“Siempre ha sido una calificación netamente para hombres, aunque en esos momentos no sabía. Tuve la oportunidad de visitar la fuerza de submarinos, pero no tuve como una mayor explicación acerca de las mujeres”,
Decidió romper esa barrera y sumarse a la nueva generación de mujeres submarinistas. Durante las pruebas, demostró su capacidad sin experimentar diferencias con sus compañeros.
Flor recuerda los entrenamientos en ambientes extremos, como parte de la formación de la carrera.
“Cuando estás en la peor de las situaciones, uno aprende a cómo responder rápido, a tener dirección en una situación de emergencia y de exigencia”, comenta.
Su experiencia la ha preparado para enfrentar misiones internacionales. Próximamente participará en el operativo internacional UNITAS, donde entrenará junto a fuerzas navales de Estados Unidos y países de Latinoamérica.
Su visión de futuro es ascender de jerarquía. Ahora es teniente segunda pero quiere seguir desarrollándose en diferentes departamentos, desde jefe de ingeniería hasta alcanzar el rango de comandante.
