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- Create Date octubre 7, 2025
- Last Updated octubre 29, 2025
Desde pequeña mostró un profundo interés por la ciencia y las estrellas, alimentando su sueño de alcanzar el cosmos.
yo nací al norte del Perú, en el departamento Lambayeque, en un pueblito pequeño que se llama Marripón. Es un caserío rural. No había fluido eléctrico ni agua potable y, bueno, esto me traslada de alguna manera a vivir nuevamente estos eventos y mis orígenes, recordando que, cuando niña, fui pobre. Nací en un pueblo pequeño, estudié en un colegio rural y aun así traté, de alguna manera, de ser una niña feliz. Mis abuelitos se dedicaban a la agricultura. Y te podría contar muchas anécdotas, pero creo que la más importante, la que marcó mi vida, fue el gran ejemplo de mi madre. Ella y mi abuelita han sido para mí mis más grandes pilares. Ella me ha enseñado de alguna manera a ser… De alguna manera, me ha transportado a muchos eventos que me han permitido lograr importantes éxitos en mi vida. Te comento que, como a la edad de seis o siete años, ella vivió un divorcio con mi padre y, bueno, eso se trasladó a un tiempo de abandono de mi padre hacia nosotras.Yo soy la segunda de tres hermanas y eso hizo que mi madre tuviera que trabajar y estudiar a la misma vez. Recuerdo que mis hermanas y yo la acompañábamos cuando ella vendía ropa, porque íbamos tocando a las puertas para vender ropa y eso era un trabajo casi a diario después de la escuela. Ya cuando retornábamos, la ilusión era llegar porque entonces tenía espacio para jugar, y hay un juego muy particular, que se llama kiwi, que se hace con las latas de pescado vacías, o de atunes. Es una manera de armarlas y patear la bola y tirar toda la tira de latas. Entonces, yo venía pensando, en lo que regresaba a casa, miraba hacia el cielo y de alguna manera me conectaba con las estrellas, porque ya como que estaba atardeciendo, y decía: «Tengo que llegar rápido a casa para poder jugar kiwi» con mis hermanas, los amigos de ahí del área… Y realmente esas son experiencias que no olvido ni olvidaré jamás, por ejemplo. Y, de alguna manera, creo que ahí tuve una conexión con el universo, con las estrellas, que después obviamente se desprendió en muchas otras fascinantes, se puede decir, actividades o logros, en mi vida profesional.
como a la edad de seis años, yo vi una retransmisión de Neil Armstrong pisando la luna por primera vez y dije: «¡Guau! Si este hombre, que es de carne y hueso como yo, puede hacer una hazaña tan impresionante en su vida, ¿por qué nosotros o yo, comúnmente, como un ser humano, no puedo?». Y yo creo que también ese fue un momento preciso que abrió la gran oportunidad para mí de interesarme por las ciencias, de amar las ciencias, claro, a esa corta edad, muy niña.
Los deportes que a mí me gustaban, normalmente, en este caso el karate, artes marciales, en ese tiempo en mi ciudad eran caros, costaba dinero y mi madre no podía costearlo.Yo a los cinco años era cinta negra, que normalmente dura siete años. Y eso les aconsejo, el deporte, cualquier deporte, es muy bueno. Les ayuda mucho en la parte de la disciplina, a enfocarse, a poder alcanzar metas con perseverancia, y eso me trajo a Estados Unidos. Realmente fue un trampolín. El karate para mí fue un trampolín. Yo ya competí en varios países, pero esta vez fue Estados Unidos. Y realmente también a través del karate se me dio una residencia permanente como persona con habilidades extraordinarias en Estados Unidos, que eso para mí fue un regalo grandísimo. Pero ya también había hecho una carrera de ingeniera en Perú, Ingeniería de Sistemas. También fui becada por el deporte. De alguna manera he buscado las vías, he buscado los recursos.
