Description
Desde pequeña, solía viajar durante el verano al pueblo natal de mi madre, un lugar lleno de paisajes y tradiciones que contrastaban con la urbanización de Lima. El trayecto desde la ciudad hasta Pacamarca, Jauja, que duraba entre 6 y 8 horas, me ofrecía una ventana hacia un mundo en constante transformación. Observaba con fascinación cómo las construcciones de las viviendas, las carreteras serpenteantes y las plantas industriales y mineras que se fusionaban con el paisaje natural. Cada vez que veía esas estructuras, algo en mí se despertaba: la curiosidad por entender cómo funcionaban y el deseo de ser parte de esa evolución.
Esa experiencia me hizo reflexionar sobre el impacto que la infraestructura tiene en las comunidades. Me di cuenta de que detrás de cada edificio, cada puente y cada carretera, había un esfuerzo humano por mejorar la calidad de vida, conectar a las personas y facilitar su día a día. Sentí un llamado a formar parte de ese proceso, a contribuir con el desarrollo de soluciones que fueran más allá de lo funcional, buscando siempre el bienestar colectivo.
Ese fue el inicio de mi vocación por los campos de la ingeniería y la tecnología, áreas donde las posibilidades de crear son ilimitadas. Me di cuenta de que, a través de mi formación, podía no solo construir estructuras físicas, sino también derribar barreras y abrir caminos para otras mujeres que, como yo, sienten la necesidad de transformar su entorno. Hoy, sigo impulsada por ese mismo deseo de participar activamente en el cambio y de inspirar a más mujeres a unirse a este apasionante mundo donde el ingenio y la creatividad pueden tener un impacto profundo y duradero.
