Empezó yéndose hasta la frontera con Ecuador para hacer Me apasiona investigar las enfermedades neurológicas. sus prácticas como serumista en una posta médica de Zarumilla. Había decidido ser una gran cirujana. Hasta que un día se cruzó en su camino Guillermo, un médico muy prestigioso que había llegado de República Dominicana para liderar un proyecto que tenía como objetivo eliminar la cisticercosis en Tumbes, y la invitó a formar parte de su equipo. “¡¿Cisticercosis?! ¿Esa enfermedad causada por las larvas de un parásito que parece un fideo largo? ¿Y que cuando esas larvas llegan al cerebro pueden generar epilepsia o cefalea? ¡Noooo, no es lo mío!”. Esa fue la primera reacción de Luz María, pero luego se fue interesando más por la cisticercosis. Hasta que dejó la posta médica donde laboraba y se unió a un grupo de investigadores para trabajar en las zonas rurales de Tumbes e investigar cómo controlar esta infección, en la que personas y cerdos se contagian mutuamente, es decir, se genera una enfermedad zoonótica. ¡Es todo un círculo! Y como todo círculo, es difícil saber dónde empieza, pero pongámoslo así: Una persona come un rico cerdito, pero infectado con larvas de tenia. De esa manera, desarrolla una lombriz en sus intestinos, que conocemos como tenia solitaria, la cual llega a ser enorme ¡puede medir hasta cinco metros!. Luego, esta persona elimina en sus heces los huevos de esa lombriz y, si no se lava bien las manos, puede terminar comiendo estos huevos que luego se convierten en larvas. Estas larvas pueden alojarse en distintos órganos, pero generalmente prefieren el tejido subcutáneo, los ojos y el cerebro, entonces, surge una infección, la cual genera la enfermedad que conocemos como cisticercosis, debido a que dichas larvas forman a su alrededor un cisticerco, que es una especie de quiste donde viven muy cómodas y húmedas.
Luz Maria visita casa por casa advirtiendo esta situación y explicando a las personas que no solo ellas pueden infectarse si no se lavan bien las manos después de ir al baño, sino que también pueden infectar a sus familiares si preparan los alimentos con esas manos sucias. Ella sabe que el problema no termina allí, porque la cisticercosis puede afectar al cerebro, con lo cual la persona infectada podría convulsionar, surgiendo así la epilepsia, una enfermedad muy triste ya que quienes la sufren pueden caer al suelo de un momento a otro mientras todo su cuerpo tiembla.