Description
Si bien creció viendo poco a su papá, eso fue solo por cuestiones de chamba,
pues él siempre estuvo ahí. Gracias al apoyo de sus padres, pudo darse el lujo de
abandonar los estudios y probar aquí y allá hasta que dio con su pasión.
Conforme su hija fue creciendo, le
empezó a repetir: “Equivócate. Si te va mal, regresas a casa”. Obediente, en quinto
ciclo le anunció que se había equivocado, que la Ingeniería de Sistemas no era lo
suyo, y él entendió.
Le consiguió una chamba administrativa que, luego de unos años, terminó resultándole repetitiva. “Yo puedo dar más”, se dijo y buscó otra alternativa. Partió a
una mina para colaborar en Recursos Humanos y entonces ocurrió: descubrió su
pasión
