Mi inspiración para estudiar una carrera en ingeniería civil, dentro del campo STEM, nació de mi fascinación por comprender y transformar el entorno en algo más eficiente y sostenible. Desde pequeña, crecí observando la construcción de puentes, carreteras y edificios en mi comunidad, lo que despertó mi curiosidad sobre los procesos y principios detrás de esas estructuras. Sin embargo, fue el impacto directo que estas obras tienen en la calidad de vida de las personas lo que consolidó mi decisión de dedicarme a esta profesión.
Mi vocación se fortaleció al reconocer que las mujeres aún somos una minoría en estos campos y que nuestra participación es clave para aportar perspectivas diversas e innovadoras. Este desafío me motivó a destacarme académicamente y ocupar los primeros puestos de mi promoción, demostrando que con esfuerzo y pasión podemos abrirnos paso en áreas tradicionalmente dominadas por hombres.