Description
A la muchacha le gustaba desde sus años en el colegio la computación y desde pequeña mantuvo cerca la tecnología, una pasión que fue cultivada por los profesores que la instruían en las materias relacionadas. Desde niña, desarrolló una afinidad especial por las computadoras y quedó fascinada por cómo la tecnología avanzaba incontenible y a pasos agigantados.
Ella, dos años de edad, rodeada de rompecabezas. Cuando la llevaban de paseo, la acompañaban sus 20 cajas de rompecabezas. Sentada en una esquina, autónoma, encajaba las piezas, precoz habilidad que también exhibía en las matemáticas.
Se puede interpretar ese tiempo como el deseo temprano de hallar soluciones, que Layla Hirsh hoy aplica a su vida profesional y personal.
