”No puedes ser lo que no puedes ver”, dice la frase; y, en tercero de
media, durante la visita a una planta industrial, en Arequipa, esta escolar
vio qué quería ser. Fueron recibidas por unas señoritas con cascos,
quienes las guiaron y explicaron todo el proceso. Eran ingenieras industriales. Si bien Rosa sabía que las mujeres podían seguir esa carrera, jamás las había visto en acción. ¡Estaba encantada! Pero acabó el colegio
como la número 1 y su papá tenía otros planes para ella: debía ser médico.
Felizmente, en casa contaba con el total respaldo de su madre. “Estudia lo que
te haga feliz”. “¡A cuántas mujeres has visto trabajando en eso!”, insistía su papá.
Lo tranquilizaba, le pedía que confiara en ella. Finalmente, entendió.