La Gran Unidad Escolar para Mujeres de Pucallpa no contaba con un laboratorio de ciencias cuando Rosario y otras alumnas fueron seleccionadas para participar en el Primer Concurso Escolar en Ciencias a nivel nacional. Ellas tenían que competir primero con los seleccionados de la Gran Unidad Escolar de varones y, posteriormente, con otros colegios del departamento, pero ese no era el problema. Lo importante era poder contar con el equipamiento necesario para hacer los experimentos de química y física. Hasta que el día soñado llegó: ¡El Ministerio de Educación envió los equipos de laboratorio! Rosario estaba fascinada porque podía hacer los experimentos que veía en los libros de ciencia como ver el efecto del hielo seco o los cambios que se producen en el huevo al cocinarlo o las reacciones químicas que terminan modificando los materiales. Terminado el concurso, esas inquietudes se trasladaron a las cosas cotidianas y Rosario empezó a preguntarse: ¿Cómo se fabrica el papel? ¿Cómo funciona un lapicero? ¿Cómo se prende el foco? Pasaron unos años y Rosario se fue ilusionando cada vez más con seguir una carrera en la que pudiese experimentar e investigar. Por eso, decidió ir a Lima para estudiar en la Universidad Nacional de Ingeniería. ¡Ingresó a la primera! Fue una de las pocas mujeres de su promoción y una de las primeras que hizo una tesis sobre la recuperación de los plásticos. Mientras tanto, en Pucallpa, a raíz del fallecimiento de su padre, la mamá de Rosario y sus hermanos pasaban por una situación económica difícil, por lo que, al terminar la carrera, ella decidió trabajar para ayudarlos.